Más de un año ha pasado desde la última gran actualización del navegador de la Fundación Mozilla. Durante este tiempo la competencia se ha hecho extrema y el crecimiento en la base de usuarios de Firefox se ha estancado.
Todo gracias a que los navegadores rivales han sabido ofrecer alternativas y se han esforzado en dar lo que el usuario quiere: mayor compatibilidad con los estándares web emergentes como HTML5 y sus tecnologías asociadas, un interfaz minimalista que priorice el contenido sobre el navegador, un consumo de recursos controlado y velocidad.
Se puede decir que todos y cada uno de estos puntos han sido cubiertos de forma extraordinaria con Firefox 4. El nuevo interfaz se basa absolutamente en las pestañas y hasta permite definir cuales quiere el usuario que permanezcan siempre abiertas para los servicios web que usa de forma regular. No es nuevo, ya habíamos visto esta filosofía en Opera o ...