Otro de los desternillantes e hilarantes monólogos de Ángel Martín. La diferencia notable con otros monólogos que ya he puesto de él aquí es que los 9 minutos que dura los dedica a hacer publicidad de la marca de leche y chocolates a la taza RAM mientras lo va enlazando con otras ideas y frases, pero siempre teniendo presente la marca. Una curiosa forma de hacer telepromoción que no había visto hasta hoy. Habría que calcular el impacto de este tipo de publicidad-humor, porque usa la marca como hilo conductor del monologo, que es ácido y en el que todo lo que se habla sobre RAM es en un tono muy irónico. Personalmente se me han quedado las tres letras y la forma de su tetrabrick grabados a fuego en mi cerebro.